El Carpon, material para la pesca de la carpa y el barbo
El Carpon, material para la pesca de la carpa y el barbo
Advertisement
Principal arrow Artículos arrow Relatos de Pesca arrow Tácticas y cebos para barbos

Tácticas y cebos para barbos PDF Print E-mail
Written by F. Javier Mármol   
ImageLa idea de organizar unas jornadas de pesca de barbos, era una de las cosas que teníamos en mente cuando, a primeros de Enero hicimos nuestra planificación anual. La elección de las fechas, la determinaríamos en función de las variaciones climatológicas que fueran más favorables entre Abril y Mayo. Escoger el lugar no supuso ningún problema, ya que por la dificultad de sus aguas, y belleza de sus parajes, nuestro destino no podía ser otro que Las Lagunas de Ruidera.

Después de las Navidades estuve hablando con un gran amigo nuestro: Javier Márquez, natural de Manzanares (Ciudad Real) y asiduo visitante de Peñarroya y Las Lagunas y le comenté la posibilidad de que se uniera a nuestra expedición, cosa que no dudó en hacer, y quedamos en vernos para organizarlo todo. La inclusión en nuestro proyecto de Javi, nos iba a resultar de gran ayuda, ya que sería el encargado de realizar las labores de pre-cebado que realizamos con varias semanas de antelación.

La elección de los puestos, era una de las partes más importantes de toda la labor y por eso nos dispusimos a realizar un primer viaje a primeros de Febrero para vernos y decidir que zonas eran las más idóneas para conseguir nuestro objetivo, que no era otro que fotografiar un espléndido comizo gigante. El barbo comizo es un pez muy asustadizo, mucho más que el barbo común, pero a su vez, es un pez que tiene un patrón de conducta muy sistemático, y si tras dedicar muchas horas de observación, consigues encontrarlos, las posibilidades de éxito aumentarán considerablemente. Otro factor a tener muy en cuenta es la claridad de las aguas de las Lagunas, ya que por un lado nos permite ver el fondo, conociendo así los posibles obstáculos y algas que nos vamos a encontrar, y por otro lado nos permite localizarlos visualmente, y esto nos será de gran ayuda para elaborar su esquema de conductas de movimiento, en las distintas horas del día.

Con la ayuda de una barca empezamos a observar distintas zonas de las Lagunas y el pantano de Peñarroya,  y con la referencia de una sonda señalamos puntos interesantes, ya sea por su profundidad o por la ausencia total de algas y otras hierbas. Después de dos días teníamos marcados más de una veintena de puestos que considerábamos aptos para intentar atrapar uno de estos grandes ejemplares.
Ya solo quedaba escoger entre estos,  los tres o cuatro pesquiles que íbamos a utilizar durante nuestras jornadas, y comenzar con la labor de pre-cebado. De los cuatro puestos que decidimos finalmente para pescar en las Lagunas, dos de ellos eran “calvas” con ausencia total de hierbas. Estas calvas, son zonas que el comizo guarda deliberadamente libre de hierbas y algas, ya que las utiliza para alimentarse. Son zonas de paso habitual en sus rutas de movimiento, y en general donde hemos tenido más picadas. 


Los otros dos puestos los ubicamos a 90m. y 130m. respectivamente de la orilla. El primero era el límite donde desaparecían las algas del fondo por la falta de luz ya que se encontraba a una profundidad de unos 13 metros. El segundo puesto, libre también de algas era una zona con algunas rocas en el fondo, justo en el desnivel de la caja del río y con cierta corriente por encontrarse en la salida de éste. Elegimos estas zonas porque el barbo patrulla por el límite de las algas en busca de alimento y a su vez le gusta nadar a contra corriente en zona de rocas, ya que cuando la comida escasea, se convierte en un depredador más y ataca a sus presas. Para pescar en el pantano no elegimos una zona determinada, ya que al ser una masa de agua mayor, decidimos localizarlos primero, durante las primeras jornadas, y cebar con menor intensidad para pescar a finales de mes, más próximo a Mayo, que es nuestro mes preferido para pescar allí.

Cebado:
Para realizar la labor de pre-cebado, utilizamos una composición de partículas, boilies y pellets. El porcentaje de los mismos iba a variar en función de la proximidad a las fechas de pesca, pasando de un 40% de partículas, 35% de boilies, y un 25% de pellets durante las primeras semanas de cebado, hasta llegar a 10% partículas, 10% boilies y 80% de pellets, la semana anterior a la de inicio de las jornadas de pesca. Entre las partículas, nos decantamos por el maíz dulce, el cañamón, los maples, y el maíz gigante, aunque éste último en una proporción muy reducida, ya que lo queríamos utilizar a posteriori como cebo de anzuelo. Los boilies que utilizamos fueron de Cangrejo Isotónico, Halibut Pellets, Rosehip Isotónico, Ostras y Papilla de Pescado, Fresa, y Almeja, con mayor proporción de cangrejo y de Halibut. El tamaño de los boilies también lo consideramos como un factor importante, utilizando boilies pequeños entre 10mm. y 15mm. en su gran mayoría y solo unos pocos de 20mm. a 25mm.

Los pellets, los consideramos desde el primer momento como parte esencial en nuestra estrategia, ya que a medida que iban pasando las semanas, la reducción en la comida resultaría notoria, así como el aumento en las cantidades de pellets, consiguiendo que los barbos pasaran de comer tranquilamente y en grandes cantidades, a tener que rebuscar más para encontrar comida. Queríamos aprovechar el poder de atracción y estimulación de los pellets para cambiar el hábito alimenticio al que los habíamos acostumbrado durante semanas, convirtiéndolos en más agresivos por la escasez de comida, y haciendo que fueran poco precavidos, evitando así que se fijaran menos en nuestros montajes, muy visibles debido a la claridad de las aguas.

Ya enumeramos en la revista Trofeo Pesca, la gran diversidad de pellets existente en el mercado, pero dejamos sin explicar dos nuevas apariciones que consideramos iban a sernos de gran ayuda en la captura de estos grandes especimenes: los pellets de Langostino/Gamba (Shrimp) y los pellets de Lombriz de Sangre (Bloodworm).

Image Pellets de Langostino:
Los productos de marisco, debido a su alto porcentaje proteínico, densidad energética y valor nutritivo se han convertido en un cebo que los peces toman una y otra vez como comida natural. Los pellets de langostino se presentan en 3mm. y están fabricados utilizando estos ingredientes. Son ricos en aceites además de ser grandes estimuladores del apetito. Su combinación con la harina de langostino resulta ideal, ya que añadimos a la mezcla una textura crujiente muy atractiva, debido a la inclusión de trozos de concha de ostras.
Otra variante de reciente aparición basada en los mismos ingredientes es el Belachan o pasta fermentada de langostino. Su presenta en bloques de 250gr. y su inclusión en la mezcla se realizará rayando dicho bloque con un rayador a razón de 75gr. por kilo de mezcla seca. También se puede utilizar para la confección de boilies aconsejando mezclarlo con los huevos y dejándolo entre diez y quince minutos antes de mezclar todos los ingredientes para hacer las bolas. Otra de sus características es que es fácilmente moldeable, pudiéndose utilizar como cebo de anzuelo.
Image Image
Pellets de Lombriz de sangre:
La lombriz ha sido siempre uno de los cebos naturales más efectivos en lo que a capturas de barbos se refiere, y dentro de estas, la lombriz de sangre, por su pequeño tamaño y movilidad, una de las preferidas por los pescadores, incluso para la pesca de otras especies como el black bass.
Image Debido a los avances en materia de estabilizadores naturales, los pellets de productos tipo cárnicos o de pescado, pueden ser utilizados con total confianza como cebos naturales, ya que en su fabricación no se han utilizado conservantes químicos. De esta manera conseguimos tener un producto 100% natural, que no necesita refrigerarse o congelarse para mantenerse en condiciones óptimas. En la elaboración de los pellets de lombriz de sangre, se ha utilizado extracto de lombriz, lombriz, proteínas y estimulantes. Su principal virtud, es que a medida que se van disolviendo las proteínas ricas en enzimas, emite fuertes estimuladores del apetito, en mitad de una nube roja de atrayentes solubles en agua. De esta forma se incrementa el tiempo de disolución y el poder de atracción sobre nuestra zona de cebado.

Después de hacer la labor más dura, esto es, señalización de puestos, pre-cebado, y por último, elección de pesquiles finales, ya solo quedaba la mejor parte, que no era otra que comenzar a pescar. El primer fin de semana de Abril, sería el elegido para comenzar nuestras incursiones en las espléndidas aguas de las Lagunas. Como siempre que vamos a pescar a Ruidera, la primera parada obligatoria nada más llegar, es visitar a nuestro gran amigo José Luis Oliver, propietario del Hostal Guardiana. Pescador y gran conocedor de la zona, él nos daría los últimos informes en lo que a noticias de capturas se refiere, estado de las aguas etc. La charla, como siempre resultó muy amena, y quedamos con José Luis que lo llamaríamos en cuanto tuviéramos una picada.

Cuando llegamos al pesquil, Javi ya nos estaba esperando, y después de descargar los coches, montamos el equipo, repasando con detalle el estado de las líneas, para evitar sorpresa de última hora.

Image La ubicación de los montajes era un factor importante, ya que era necesario tener gran precisión para ponerlos en las zonas elegidas, ya que eran muy reducidas, sobre todo las calvas. Era necesario pues, la colaboración de todos cada vez que colocábamos uno.

Para analizar estadísticamente que cebos iban a resultar más efectivos, nombramos con letras las cuatro zonas, y apuntamos que pellets íbamos a utilizar para cebar en cada una de ellas, así como el cebo de anzuelo, con objeto, de saber que combinación nos funcionaría mejor. La zona A era una calva de no más de 1m2 situada a escasos 20m de la orilla, frente a unos juncos muy tupidos. Utilizamos para ella una sola caña, un hair con doble grano de maíz gigante, remojado en maíz 100% natural, pellets mini Halibut, mini CSL, Super Stim y salchicha con el método Kompressa. La zona B era la del límite de las algas, y pescamos en ella con dos cañas, un boilie de 20mm. de maíz y cañamón, y con dos beanies de CSL y Cangrejo respectivamente, ambas con ristra de PVA de boilies y beanies del mismo sabor, pellets de GLM, cañamón y maíz dulce. La zona C era la próxima a la caja del río, también utilizamos dos cañas, una con boilie de Halibut de 20mm. y otra con boilie de 25mm. de Rosehip. Aquí apostamos por cebar con unos pocos boilies de 10mm de ambos sabores, pellets de Rosehip, CSL triple mix, y salchichas método Kompressa. En la zona D disponíamos de 2 calvas unidas por un pequeño camino libre también de algas, que las comunicaba entre sí. En una de ellas utilizamos exclusivamente pellets de langostino, con doble flotante de langostino y bolsa gigante de PVA de fresa de la casa Flavour’em, llena de harina del mismo sabor. La particularidad de esta bolsa es que está fabricada mezclando extracto de fresa junto al alcohol de polivinilo, y al disolverse suelta grandes cantidades de este aroma, creando una nube muy atractiva. La segunda calva, solo iba a ser cebada con pellets de lombriz de sangre, flotante del mismo sabor para el hair, y bolsa gigante de fresa llena de pellets de lombriz y extracto líquido de lombriz.
Después de casi dos horas colocando nuestros montajes con sumo cuidado, nos pudimos sentar cerca de la orilla, para descansar, y poder observar si había algún tipo de movimiento en cualquiera de las zonas. Ya solo quedaba esperar.

Durante la primera jornada, tuvimos varias picadas de carpas, aunque ninguna superó los 11kgs, pero los ansiados barbos nos lo querían poner difícil. La estrategia de cebado, pese a que no estábamos teniendo suerte con los barbos, no la íbamos a variar hasta la siguiente sesión, por lo que cada vez que cambiábamos las cañas repetíamos el proceso anterior.
La anécdota de la segunda jornada tuvo como protagonista a Miguel, el cual, cuando empezó a recoger una de sus cañas, creyó que había enganchado en las algas, pero tras un breve momento, se dio cuenta que había clavado algo, y tras una bonita lucha, metió en la sacadera un bonito ejemplar de lucio de casi ocho kilos de peso. Había atacado un boilie de cangrejo de 25mm. que después de las fotos de rigor, fue inmediatamente devuelto al agua. Esa misma tarde Jesús repitió jugada y sacó otro lucio, esta vez de unos 4 kilos también con boilie.

Como había poca actividad en las lagunas, decidimos que al día siguiente pasaríamos la jornada pescando en Peñarroya, y que dejaríamos reposar los pesquiles hasta el amanecer siguiente. Queríamos que volvieran a comer durante todo un día, sin que vieran las líneas y nuestros montajes. En el pantano, la actividad a simple vista no era mejor, pero después de una fuerte granizada a primeras horas de la tarde, las alarmas empezaron a sonar repetidamente. Fue como si al salir el sol, el pantano recobrara la vida, y todo terminó con dos ejemplares de barbo de 4 y 5 Kg. y varias carpas de peso inferior a 10kg. Esa noche estuvimos cenando en el chalet de un amigo, y todos llegamos a la conclusión, que el cambio en las condiciones atmosféricas nos podría beneficiar en el que sería la última jornada de este viaje.

Apenas pudimos dormir, ya que todos teníamos ganas de que estar allí otra vez, y faltando casi dos horas para el amanecer, ya montábamos de nuevo el equipo. Habíamos decidido, reducir el número de cañas a la mitad, e intentar camuflar más si cabe, nuestros montajes, además de usar plomos traseros cautivos en todas las líneas. Con los primeros rayos de sol, la alarma de Javi, empezó a sonar como loca y tras clavar nos dijo que notaba algo grande al final de la línea. La batalla fue épica y casi nos volvemos locos cuando nos dice que se había enganchado en las algas. Sin dudarlo un momento, saltamos a la barca y nos dispusimos a remar en su busca, dejando la bobina libre para que no notara nada y arrancara de nuevo, saliendo de su refugio. Y así sucedió, momentos después, una nueva sacudida hizo zozobrar la pequeña barca y estuvimos a punto de caernos al agua. No se podía escapar. Fueron varios minutos muy intensos, pero con final feliz, ya que cuando conseguimos verlo, nos dimos cuenta que se trataba de un gran ejemplar. Lo habíamos logrado, era un bonito comizo que dio en la báscula 13.5Kg.

La sesión de fotos se hizo con sumo cuidado y rapidez, mojando continuamente el pez y entre risas, nos felicitamos por la gran labor realizada.
Image
Verlo perderse entre los juncos, tras ser devuelto, fue un momento inolvidable. Después de todo, nuestro objetivo había sido logrado.
Image
Desde estas líneas, aprovechamos para reivindicar el captura y suelta, ya que es la única forma de preservar la calidad de pesca de nuestras aguas y asegurar un futuro, para todos aquellos que quieran disfrutar de este estupendo deporte.