La distancia en la pesca
Written by F. Javier Mármol   
¿Dónde pescar?

Algunas de las preguntas que los pescadores de carpas nos solemos hacer con más frecuencia pueden ser las siguientes: ¿Qué profundidad es la adecuada para pescar carpas?, ¿No estaré pescando demasiado cerca o lejos de la orilla?, ¿Cómo se comportará mi cebo de anzuelo a esa profundidad?, ¿Seguirá flotando a tantos metros?

La mayoría de las respuestas se resuelven utilizando un poco la lógica y sobre todo no descartando ninguna opción por inaudita que parezca. Quiero decir con esto que no siempre tenemos que ajustarnos a los patrones preestablecidos y que a veces es conveniente dejar un toque a la improvisación o porqué no a cualquier idea poco convencional que se nos ocurra.
Lo bonito de este deporte es que uno nunca sabe que nos va a deparar una sesión de pesca y que en innumerables ocasiones la carpa hace lo contrario de lo que se supone que debería hacer.
Teniendo en cuenta esto podríamos elaborar unas pequeñas reglas que nos ayudarán en gran medida a entender un poco mejor el entorno de nuestra querida adversaria, y gracias a ello poder derrotarla.

FlotanteCerca o lejos: Como todos sabemos la carpa va cambiando su comportamiento y con ello su ubicación, en lo que a zonas y profundidades se refiere, en función de la época del año en la que nos encontremos. Esto es debido a varias causas entre las que destacaremos el asiento de su fuente de alimento, las variaciones climáticas (búsqueda del termo clima), períodos de freza, niveles de oxígeno, etc. Con todo podemos decir que la carpa estará donde haya alimento, un nivel aceptable de oxígeno y/o una temperatura adecuada. La lógica dice que en los meses más fríos del año, las carpas frecuentarán zonas profundas donde la temperatura del agua es de su agrado, en los meses cálidos se acercarán a comer a las orillas a partir del atardecer y durante la freza se situarán en colas y entrantes de cola, de no mucha profundidad y permanecerán allí hasta que termine el proceso. Lo que aquí pretendemos no es deciros pescad en Noviembre a 10 metros de profundidad, a 4 metros en Abril o a 6 metros en Agosto sino conocer un poco mejor como afectará dicha profundidad a nuestro cebo, para poder saber de esta forma si se está comportando como nosotros queremos que lo haga, ya que si no está cumpliendo la función por la que lo hemos elegido, de que nos servirá utilizarlo. En primer lugar, a 10 metros de profundidad, la presión del agua es de 15.2 psi (libras/ pulgada2 ), donde en el aire es de 0.9 a 1.2 psi. En este medio nuestros cebos actúan significativamente de manera diferente que a 5 metros. Pero aún más importante es la infinita reducción de la dispersión del olor/sabor, ya que el proceso de ósmosis se ralentiza. En estas condiciones, el efecto dispersor de aroma de un remojo, especialmente en los boilies, será mínimo o no existente, por ello es tan importante saber elegir correctamente la base de nuestros remojos en función de la temperatura del agua.

TungstenoEn segundo lugar tenemos que tener en cuenta los niveles de luz a dichas profundidades y como interactuará junto a la composición química de la misma, si el fondo tiene barro o lodo, algas o el incremento de los niveles de fósforo provocado por los peces removiendo el mismo.
Las carpas tienen ojos grandes y por ello podemos pensar que aun a gran profundidad pueden ver y oler nuestro cebo, pero no es necesariamente así.

En tercer lugar, tenemos que pensar en los niveles de oxígeno disuelto. En nuestros embalses, es muy seguro que a profundidades superiores a 12-15 metros, el agua esté por debajo del termo clima todo el año (hydro clima). Esto quiere decir que en invierno será el área más tibia del lago, probablemente con diferencias de 5 e incluso 6 grados (si no hay viento), pero en verano es la más fría. La falta de luz en estas zonas, así como la desaparición de vegetación (no hay fotosíntesis) y la ausencia de los efectos del viento, nos indican que el nivel de oxígeno disuelto va a ser muy constante pero también muy bajo. Ya que el oxígeno es requerido para procesar la comida, es poco probable que vayan a alimentarse en un hydro clima permanente.
Termoclima

Esto no quiere decir que las carpas no estarán en las profundidades, que lo estarán, y pasarán gran parte del invierno allí, pero su voluntad de comer, que es cuando las pescaremos, será más baja que la presentada por las mismas carpas en zonas más someras y próximas a las orillas.

En estas profundidades, el movimiento del agua será un factor a tener en cuenta, y éste en un lago o pantano es marcado por el viento, y en un ámbito menor a las diferencias drásticas en la temperatura del agua. Dicho movimiento es afectado por dos cosas: el área de superficie sobre la que actúa el viento y la profundidad de la misma.

Pop upEl factor del viento es más importante de lo que la gente se cree. Particularmente siempre prefiero pescar con el agua movida por el efecto del viento que hacerlo cuando el pantano parece un espejo de lo calmado que están sus aguas. Convendría que observáramos el movimiento de las carpas siguiendo el viento ya que nos darán muchas pistas sobre lo que debemos hacer. Si lo hacemos veremos la razón por la que tienden a poner sus colas al viento y es porque cuando éste impulsa el agua al borde, y hay una bajada lo suficientemente rápida producida por su movimiento, esa área de agua se oxigenará a un grado superior, dando al pez una muy agradable sensación de comodidad y haciéndola más propensa a comer.

Fluro cornLa entrada descendente de agua quiere decir, en verano, que la zona del pantano expuesta al aire tiene el agua más tibia en una capa más profunda aumentando considerablemente las ganas de alimentarse. En invierno, por el contrario, un fuerte golpe de viento representará que el agua más fría es conducida a capas intermedias y estará más oxigenada que las capas del fondo. Esto revierte en una situación donde las carpas se mantienen en la intersección de ambas capas, permaneciendo allí y beneficiándose de niveles más altos de O2. Efectivamente se encontrarán un poco más alejadas que en verano, pero continuarán siguiendo al viento.

Sintetizando estas observaciones, podemos definir que en verano, el agua profunda del fondo es una mala opción comparada con aguas intermedias. Sin embargo, en invierno eso cambia. El agua del fondo es indudablemente más tibia, pero la falta de luz, oxígeno y otros condicionantes no aseguran que quieran comer.
No obstante tienen que comer así que encontrando un emplazamiento con viento y buscando esa franja de agua mágica que es el termo clima nos ayudará en cierto grado.
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Puede sonar repetitivo, pero no me cansaré de decirlo, resulta mucho más productivo pararse a observar lo que nos dice un embalse, el movimiento de sus peces, de que forma sopla el viento, en que dirección y otros detalles de este tipo, aun a riesgo de perder tiempo de pesca, que llegar corriendo al puesto y ponernos a cebar como locos y lanzar las cañas de cualquier manera.
Una forma de comprobar en que zona del pantano se mueven las carpas, sobre todo en esos días en que no somos capaces de verlas o no se muestran como otras veces, es utilizando una caña para probar estrategias diferentes.
Aunque hayamos elaborado un área de cebado concreta, la cual hemos trabajado durante cierto tiempo, no está demás sacar dicha caña fuera de su zona de influencia, y si vamos a permanecer pescando durante varias jornadas, variar su posición siguiendo por ejemplo un patrón definido como pueden ser los puntos cardinales o las horas de un reloj, permaneciendo nuestra área de cebado en el hipotético centro de ambos métodos.
Otra sugerencia que nos ha ayudado mucho a la hora de obtener picadas en momentos de baja actividad, y que también nos ha servido para comprobar en que medida se encuentran comiendo si cerca y a poca profundidad o lejos y a mucha es la siguiente:

Nos retiramos diez o quince metros de donde hayamos ubicado nuestro puesto y lanzamos un poco de cebo (semillas, granos o boilies) cerca, en la orilla, justo en el límite que nos permita nuestra visión, normalmente de 2 a 4 metros, e intentamos no acercarnos a esa zona ni hacer ruido cerca de ella. Pasadas varias horas y sobre todo después de una noche, volvemos y miramos si el cebo permanece allí o ya no está. Esto nos indicará si las carpas salen de los medios para buscar comida cerca de las orillas y nos hará reflexionar sobre la conveniencia de la estrategia que habíamos elegido hasta el momento.
Conviene recordar que en las épocas en las que el cangrejo está muy activo, dicha comida desaparecerá rápidamente y no por la acción de la carpa así que llegado a ese punto la chufa será nuestra elección además de algún que otro boilie de tamaño superior a 24mm y bien secado para que esté duro como una piedra.

Ahora bien si después de comprobar que la carpa no come en las orillas y a sabiendas que se encuentra en zonas profundas del embalse ¿que podemos hacer para activar su instinto alimenticio?
Llegados a este punto la inclusión de cebos de mayor tamaño del habitual puede sernos de gran ayuda para intentar captar la atención de la carpa, nosotros solemos poner boilies que oscilan entre 25mm. y 30mm. o en su defecto montajes con dos o tres boilies de 18mm. a 20mm.

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En cuanto al sabor, nos decantamos por sabores cárnicos y de pescado por encima de los boilies dulces, y si eres de los que te fabricas tus propios boilies los ingredientes que no te deberían faltar para pescar en profundidad son el hígado, extracto de lombriz de sangre, polvo de sangre, papilla de pescado pre-digestiva, papilla de carne, anchoa, sardina, polvo de alga, halibut, etc.
Atendiendo a que tipo de montaje ofrecer si flotante o fondante, preferimos el primero, por entender que su leve movimiento bajo el agua resulta más sugerente que un cebo estático de fondo.

Lo que si tenemos que tener muy en cuenta es que la presión que el agua ejerce sobre nuestro cebo a 3 metros de profundidad no es la misma que a 10 metros, y por consiguiente, este factor va a ser determinante a la hora de equilibrar el mismo, siendo aconsejable reducir bastante la cantidad de masilla de tungsteno, de manera que a poca profundidad le sea muy difícil sujetarlo.
El color a ciertas profundidad puede que no sea un factor a tener muy en cuenta y para muchos, puede ser un mero formulismo, pero hemos podido comprobar que un cebo de color brillante o de color blanco, para que destaque sobre el fondo, nos ha dado mejores resultados que los clásicos boilies oscuros.

Por otro lado si lo que pretendemos es despertar la curiosidad de la carpa para que se acerque hasta la zona de influencia de nuestro cebo y después sea atraída por su aroma o sabor, no deberíamos olvidarnos de los facilitados por la casa Enterprise Tackle. Se trata de imitaciones de boilies, pellets o granos, fabricados en un material que absorbe la luz y pueden emitirla durante un período que puede llegar a alcanzar hasta las 8 horas. Pueden ser remojados en un extracto o aroma (el cual emulsionan cual cebo verdadero), son re-utilizables, y su uso es muy sencillo: basta aplicar sobre ellos una fuente de luz de manera uniforme  durante un par de minutos y después pincharlos con una aguja y ponerlos en el hair como un cebo natural.
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GrahamNo obstante, puede suceder que sin importar la profundidad a la que estemos pescando, las carpas se encuentren muy cerca de la superficie y no le hagan ni caso a nuestros ofrecimientos esparcidos por el fondo. La solución a este problema se llama zig rig. Se trata de un montaje muy usado en Inglaterra y consiste en utilizar un bajo de línea tan largo como la distancia a la que pretendamos pescar con respecto al fondo. Por ejemplo si tenemos 4 metros de profundidad y queremos pescar tan solo 30cm. por debajo de la superficie preparamos un bajo, es aconsejable el empleo de fluoro carbono, de 3.70m. Para poder lanzar nuestra caña con un bajo tan largo y no tener problemas de enredos, basta con enrollar dicho bajo y atarlo como si fuera un lazo, usando hilo de PVA, ya que cuando se disuelva lo liberará, extendiéndose completamente. Por supuesto nuestro cebo ha de ser flotante para que su acción tire del bajo hacia la posición deseada.
Un variante que usamos en la temporada en la que la carpa suele comer gran cantidad de insectos en la superficie, como la hormiga de ala, es capturar 15 o 20 de éstas, pegarlas a una bola de corcho, y después montarla sobre un zig rig. Entendemos que puede resultar un poco laborioso pero resulta más molesto ver las carpas todo el rato y no poder coger ninguna.

Conclusiones:

1.- La temperatura del agua en un lugar es determinada por muchos factores como la época del año, la cantidad de luz solar que incide sobre el agua, el movimiento del agua producido por el viento, etc.

2.- Los peces no pueden mantener su temperatura constante como los seres humanos u otros animales de sangre caliente. Al ser ectotérmicos, la temperatura de su entorno influye inexorablemente en su temperatura y funciones corporales.

3.- En invierno las aguas más tibias están por lo general en la parte inferior, siendo en verano las más frescas. En primavera y otoño hay una mayor mezcla de capas de agua permaneciendo la temperatura más uniforme. Peces que antes estaban en las profundidades pueden ser ahora pescados en las orillas y sus inmediaciones.
El agua demasiado tibia produce estrés sobre el cuerpo del pez y por esta razón, algunos peces pasan a ser principalmente depredadores nocturnos, para evitar los efectos del calor.
Cuando el agua está demasiado fría, el metabolismo de éstos se ralentiza descendiendo su actividad, incluida la alimenticia, haciendo que sea más difícil su captura.

4.- Temperaturas por debajo de 6º C y por encima de 25º C son franjas pésimas para obtener picadas.
Aumentos o descensos repentinos de temperatura en valores de 4º C a 6º C pueden espolear a los peces en la alimentación. Dichas alteraciones son normalmente provocadas por cambios climatológicos como son la lluvia, el viento, etc.
Las condiciones de temperatura ideales se fijan entre los 13º C y los 18º C.

5.- El viento y la lluvia incrementan la cantidad de oxígeno disuelto en el agua, además de bajar su temperatura excepto cuando hace mucho frío, pudiendo provocar una brisa tibia o la lluvia el efecto contrario.

6.- Podemos dividir nuestros pantanos y embalses en dos categorías: los poco profundos en los que el termo clima y la capa inferior desaparecen a comienzos de año, y los profundos en los que las capas permanecen todo el año. En los poco profundos, la temperatura del agua fluctúa enormemente, ya que el volumen del agua es más pequeño, siendo mucho más temperamentales que aquellos con reservas de agua profundas. En éstos últimos, las carpas pueden encontrar una parte del embalse donde la temperatura los deja comer siempre, mientras que en uno poco profundo toda el agua podría estar demasiado fría o demasiado tibia.
El problema que se produce cuando los peces han dejado de comer por estas razones en los embalses profundos, es que tenemos que calcular donde se encuentran dichas capas, pero en los embalses poco profundos es más fácil ver el pescado o las señales de su paradero.

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7.- Finalmente, entre la capa de agua tibia superior (epilimnium) y la capa fría inferior (hypolimnium) se encuentra esa franja maravillosa de agua que se denomina el termo clima. Normalmente y en función del volumen del pantano se encuentra entre los 4,5 metros y los 6 metros de profundidad. Ya solo nos queda elegir una estrategia adecuada y disfrutar de la pescata, si como es de suponer, hemos sido capaces de dar con ella.